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miércoles, 19 de febrero de 2014

Los alumnos y el maestro

The Muddy Waters Woodstock album
Muddy Waters
Blues, 1975
A pesar de esos dichos acerca de que nadie es profeta en su tierra y de que los verdaderos visionarios no son comprendidos en su tiempo, el artista siempre busca, de forma más o menos evidente, el entendimiento de sus contemporáneos. Y es que, más allá del talento, las inquietudes creativas o el alma atormentada, de algo hay que vivir, por lo que siempre es una buena noticia que uno se encuentre con nuevos seguidores o músicos de nuevo cuño dispuestos a echarle un cable para mantener la actividad.

El caso de Muddy Waters tiene mucho de esto de confiar en la bondad de los desconocidos. Después de una exitosa carrera durante casi dos décadas, con el lanzamiento de hasta cuatro singles al año durante los 40 y los 50, la mítica compañía Chess dejó al bueno de McKingley Morganfield como uno de sus artistas de segunda categoría a finales de los 50. Sin embargo, y a pesar de llevar a cabo algunos trabajos manuales en algunos momentos de la siguiente década para complementar sus ingresos, el cantante y guitarrista decidió seguir adelante con su carrera. Fueron algunos viejos compañeros de batallas y, sobre todo, los músicos blancos de la generación posterior los que le animaron y ayudaron a seguir en el candelero, gente como The Rolling Stones, Rory Gallagher o, ya en los últimos compases de su carrera y de su vida, Johnny Winter.

“The Muddy Waters Woodstock album” responde claramente a este tipo de colaboraciones en las que la admiración de los alumnos por el maestro se mezclan con las ganas del experimentado bluesman de trabajar con talentosos y jóvenes músicos que han crecido escuchando sus viejas canciones. En este caso, el proyecto nace de Levon Helm, batería y cantante de The Band, un entusiasta del blues de Chicago que consigue reclutar a algunos de sus coetáneos, como el teclista de su banda, Garth Hudson, y el armonicista Paul Butterfield, ambos vecinos de la fría Woodstock y también admiradores de los viejos héroes de la música tradicional, así como a otros habituales colaboradores de The Band o de su nuevo sello, RCO, como el productor Henry Glover, el guitarrista y bajista Fred Carter o el saxofonista Howard Johnson. La plantilla se completa con algunos de los viejos colaboradores de Waters, como el pianista “Pinetop” Perkins y el guitarrista Bob Margolin. Esta unión de dos generaciones distintas, con músicos de personalidad tan marcada, se deja notar en un disco de blues de Chicago de toda la vida. Sin trampa ni cartón, pero con el inconfundible estilo del Helm a la batería y la peculiar musicalidad de Hudson en los arreglos para apoyar las frases de la guitarra slide de Waters y su voz pantanosa, tan viejas e inmutables como el propio sentimiento del blues.

El tema que abre el disco, “Why are people like that”, es la única concesión, una canción con un sentimiento y sonido blues pero con un ritmo más cadencioso, más funky, fruto del peculiar sentido rítmico de Helm. El resto blues. Lo hay lento, baladas escritas por Waters, unas en la época heroica y otras de nueva creación, pero todas interpretadas con el sentimiento que siempre ha caracterizado a su voz y su slide. En este grupo se incluyen “Born with nothing”, “Funny sounds” y “Love, deep as the ocean”.


Y también hay canciones más festivas, ese rhythm’n blues en el que el viejo Morganfield deja el protagonismo instrumental al piano y la armónica (y en algunos casos al acordeón y el órgano), e incluso en ocasiones hasta la voz cantante en algunos pasajes. Así, se pueden encontrar en el disco canciones como “Going down to Main Street” y las nuevas versiones de canciones como “Caldonia”, “Let the good times roll” y “Kansas city”.

viernes, 3 de agosto de 2012

Una vuelta de tuerca al blues

Electric Mud
Muddy Waters
Blues-rock, rock piscodélico, 1968
Muddy Waters siempre ha sido uno de los ‘bluesmen’ más admirados y respetados. Su carisma y su personalidad se han aliado con nte hornada, esa generación de chicos blancos que se dejaron seducir por el más tradicional de los estilos de la música negra, lo amaron, lo reinterpretaron e, incluso, lo actualizaron. No es de extrañar que artistas como Johnny Winter o Eric Clapton e integrantes de grupos como The Rolling Stones (bautizado así por una de sus canciones) o The Band hayan animado al “padre del blues de Chicago” a continuar su carrera o no hayan dudado en colaborar con él.

Sin embargo, este acercamiento de los nuevos músicos a la figura de Muddy Waters no ha sido un camino de un solo sentido, sino que el ‘bluesman’ también ha querido escuchar y probar aquello que estaban haciendo sus seguidores, las nuevas generaciones del blues. Así, con los nuevos vientos musicales que soplaban y con el beneplácito de la mítica compañía discográfica Chess, McKingley Morganfield (nombre real de Muddy Waters) se lanzó a la aventura de grabar un disco a la imagen y semejanza de los tiempos en los que las experimentaciones musicales y la psicodelia estaban a la orden del día. A pesar de este cambio estilístico, el mítico ‘bluesman’ eligió un repertorio de piezas clásicas de su repertorio y un elenco de músicos de sesión de Chess, canciones y personal de confianza para este nuevo reto.

Este “Electric Mud” destaca por la adaptación de estos clásicos del blues a un sonido más cercano a Cream u otros ‘power trios’ de la época, sobre todo en lo guitarrístico, y un tratamiento instrumental diferente, sobre todo en lo que a ritmos y acompañamientos se refiere. Menos frases biensonantes y arreglos manidos y más improvisación, distorsión y libertad para los músicos. Y sobre esta base totalmente nueva, la inconfundible e inmutable voz de Muddy Waters.

A lo largo del disco, se repasan y actualizan algunas composiciones de Willie Dixon habituales en el repertorio de Morganfield, como “The same thing” y “I’m your hoochie coochie man”; nuevas adaptaciones de este compositor bluesero, como el “I just want to make love to you” que abre el álbum; piezas del propio Waters como “She’s alright” o “Mannish boy” y otro clásicos del estilo como “Tom cat”. Además, el disco sorprende con un tema completamente nuevo, “Herbert Harper’s free press news” y una imaginativa versión del “Let’s spend the night together” de Jagger y Richards.